Queremos, anhelamos, deseamos la transformación de un mundo externo en el que el conflicto es factor predominante en la relación. Pero la transformación del mundo externo exige inexorablemente la comprensión interna, la comprensión de los propios procesos en los que cada uno está inmerso. La crítica no añade sino más conflicto. La paz exige el descubrimiento profundo y sincero de lo todo cuanto constituyen nuestros propósitos de vida, nuestras verdaderas motivaciones; en este afan por descubrir, el atento mirar que conduce a la comprensión deviene en revelación. Revelación es visión, es nueva perspectiva, es un resituarse en un marco de relaciones distintas. Todo propósito y motivación egocentrada nos mantiene anclados en la periferia del mundo, de un mundo que se caracteriza por la disputa y el enfrentamiento como fórmulas de garantizar el poder y la seguridad frente a todo lo que percibimos como peligroso, como diferente y externo a nosotros. Sólo en la convergencia y confluencia de todo propósito, allá donde no hay un motivo mío que se enfrente a un motivo tuyo se encuentra el venero de luz, comprensión y amor que participan del Propósito que unifica y da sentido a la Vida, a la Vida misma, de la que todo es expresión. La paz y el conflicto son escenarios distintos, son territorios de la conciencia y son transitables tanto como lo son los valles y montañas de nuestra geografía. Las rutas de lo interno son explorables. De hecho las transitamos sin saberlo porque lo más cierto es que externo e interno son áreas distintas de nuestra conciencia. Cada situación, cada circunstancia son la puerta que separa lo externo de lo interno. Urge la tarea de abrir puertas, de mirar desapasionadamente, de soltar el lastre de lo aprendido y con miradas nuevas de niño acercarse a ese centro común del que todos participamos. Sólo el gozo de lo compartido puede ser gozo perdurable. Presentida la esencia podemos ser, al tiempo, cualquier hoja del árbol y la rama, y el tronco que a todas sustenta.
Caminos con Corazón
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jueves, 11 de junio de 2015
Reconociendo las causas del conflicto
Queremos, anhelamos, deseamos la transformación de un mundo externo en el que el conflicto es factor predominante en la relación. Pero la transformación del mundo externo exige inexorablemente la comprensión interna, la comprensión de los propios procesos en los que cada uno está inmerso. La crítica no añade sino más conflicto. La paz exige el descubrimiento profundo y sincero de lo todo cuanto constituyen nuestros propósitos de vida, nuestras verdaderas motivaciones; en este afan por descubrir, el atento mirar que conduce a la comprensión deviene en revelación. Revelación es visión, es nueva perspectiva, es un resituarse en un marco de relaciones distintas. Todo propósito y motivación egocentrada nos mantiene anclados en la periferia del mundo, de un mundo que se caracteriza por la disputa y el enfrentamiento como fórmulas de garantizar el poder y la seguridad frente a todo lo que percibimos como peligroso, como diferente y externo a nosotros. Sólo en la convergencia y confluencia de todo propósito, allá donde no hay un motivo mío que se enfrente a un motivo tuyo se encuentra el venero de luz, comprensión y amor que participan del Propósito que unifica y da sentido a la Vida, a la Vida misma, de la que todo es expresión. La paz y el conflicto son escenarios distintos, son territorios de la conciencia y son transitables tanto como lo son los valles y montañas de nuestra geografía. Las rutas de lo interno son explorables. De hecho las transitamos sin saberlo porque lo más cierto es que externo e interno son áreas distintas de nuestra conciencia. Cada situación, cada circunstancia son la puerta que separa lo externo de lo interno. Urge la tarea de abrir puertas, de mirar desapasionadamente, de soltar el lastre de lo aprendido y con miradas nuevas de niño acercarse a ese centro común del que todos participamos. Sólo el gozo de lo compartido puede ser gozo perdurable. Presentida la esencia podemos ser, al tiempo, cualquier hoja del árbol y la rama, y el tronco que a todas sustenta.
viernes, 29 de mayo de 2015
El silencio de la mente apertura el Corazón
Disponemos de la posibilidad de un mirar en 360º, un mirar que unifica el campo de visión de quien es capaz de percibir con mente abierta y como espectador contempla. La mente cuando divide expresa el conflicto; el Corazón cuando acoge y recibe armoniza la vida. El silencio de la mente apertura el Corazón, nos torna disponibles para ser nuestra más genuina expresión, que acaba por mudarse en un simple y completo estado de Ser. Esta visión y este mirar nos unifica en un Todo que es al tiempo un yo y un tu unidos que se renuevan en cada instante como nueva creación.
viernes, 6 de marzo de 2015
Una cuestión de Corazón
El estado de Plenitud que todos anhelamos, seamos o no conscientes de ello, es simplemente parte de nuestra naturaleza profunda, o más bien habría que decir que es nuestra Naturaleza misma. De ahí que cuando el ser realizado, el Ser que se siente y se sabe Pleno, afirma que no tiene sentido buscar la realización nos está dando una pista. Está haciendo un guiño a nuestra intución para ver si más allá de nuestras ideas encontramos una resonancia en el Corazón. Una resonancia que se percibe como una certidumbre, como una seguridad, como una confianza plena, como una claridad a la que no hay que ponerle adjetivos ni es preciso ni necesario describir o argumentar sobre ella. Nosotros somos más que el estado de plenitud que pretendemos. Hay una Realidad que trasciende y compenetra a todo estado, hay un Corazón que está más allá de lo objetivo y de lo subjetivo. La dificultad de comprender una Realidad sin estados es que no puede ser descrita con la mente, porque la mente es tan sólo un instrumento de navegación en determinadas áreas o estados de conciencia de la Realidad. La Realidad que es Plenitud más allá de cualquier estado, ha de ser percibida con el Corazón, pues el Corazón y dicha Realidad son Uno, son lo mismo, son la Realidad sin diferenciación. La triple personalidad conformada por lo físico, lo emocional y lo mental son parte del mundo objetivo. Esa personalidad con la que estamos identificados es simplemente un estado o diferenciación de la Realidad en su manifestación objetiva. La capacidad de percepción de la diferenciación es un estado subjetivo de consciencia que nos hace percibir la separación y ver un mundo objetivo fragmentado. Esta consciencia no es algo aparte de la Realidad, como la personalidad no puede ser algo aparte de la consciencia. Sin consciencia no tendríamos noción de lo objetivo, de la personalidad, y sin Realidad la consciencia no existiría como capacidad. La expansión de la conciencia es la apertura y el abandono de la mente como instrumento, es la rendición de la mente en la Consciencia que la comprende. La aceptación de la Realidad es la sumisión de la mente a una consciencia omnipresente que Es y Existe en y como la Realidad. A nivel de formulación mental podría servir el decir que la Realidad se muestra objetiva y subjetivamente en mútliples graduaciones, desde lo más denso a lo más sutil, y que a cada elemento objetivo denso o sutil le es inherente una conciencia menor o mayor en grados tan distintos como manifestaciones de la Realidad. Pero todo, ya sea objetivo, subjetivo o consciencia, todo es Realidad. Nada existe ni puede ser percibido si no es esta Realidad. Darse cuenta de esto es abrirse al Corazón como sede de toda posible comprensión y consciencia. La palabra Corazón, encierra en sí misma la conciencia y significado de una Consciencia Mayor que Es Realidad. Intuirlo es estar a las puertas de casa, porque el Corazón es nuestra Identidad última como Ser, de donde todo procede y a donde todo vuelve, es Esencia y Origen, es Padre y Madre fuentes de Vida. Lo sencillo y trascendente es que nadie está separado de esta fuente Padre-Madre, nadie es distinto de esta Vida, nadie es algo distinto que este latir del Corazón. La mente sólo se rinde cuando se sabe parte del Corazón. La mente sólo descansa cuando se rinde al Corazón.
domingo, 8 de febrero de 2015
La Expansión de la Conciencia, el inicio de una nueva visión
Es,
por tanto, una invitación a la expansión de la conciencia, viviendo la
aceptación de las formas cambiantes y permaneciendo en la Consciencia de la
Identidad Esencial, Original, del Ser inmutable.
La Realidad no nos impone caminos, la Realidad se expresa como Vida en manifestación. Manifestación que es cambiante. ¿Te has preguntado porqué si todo está sometido a cambio, a transformación, por qué no lo aceptamos? ¿Porqué no aceptamos que cualquier forma o experiencia que vivamos tiene fecha de caducidad? La no aceptación es la perpetuación del conflicto y del sufrimiento. Perpetuación del conflico porque la Vida simplemente es pero yo, tu, nosotros, todos queremos que sea del modo que a cada cual convenga. Imponer un camino a la Vida es simplemente un disparate. Un disparate que los seres humanos hemos convertido en inconsciente compulsión. Este aceptar que la Vida Es, y que puede manifestarse de infinitas y variadas formas, este aceptar sencillo encierra una de las claves mayores para la realización del ser. La realización del ser es experimentarse como Ser, como Sujeto de las experiencias cambiantes. En tanto nos aferramos a las formas que el Sujeto experimenta convertimos a las formas en nuestra identidad, dejando postergado al Sujeto, olvidado, abandonado, recluido en las formas. Y cuando las formas que hemos convertido en lo importante sucumben al cambio, sufrimos la pérdida sintiendo que somos nosotros los que morimos con ellas.
La Realidad no nos impone caminos, la Realidad se expresa como Vida en manifestación. Manifestación que es cambiante. ¿Te has preguntado porqué si todo está sometido a cambio, a transformación, por qué no lo aceptamos? ¿Porqué no aceptamos que cualquier forma o experiencia que vivamos tiene fecha de caducidad? La no aceptación es la perpetuación del conflicto y del sufrimiento. Perpetuación del conflico porque la Vida simplemente es pero yo, tu, nosotros, todos queremos que sea del modo que a cada cual convenga. Imponer un camino a la Vida es simplemente un disparate. Un disparate que los seres humanos hemos convertido en inconsciente compulsión. Este aceptar que la Vida Es, y que puede manifestarse de infinitas y variadas formas, este aceptar sencillo encierra una de las claves mayores para la realización del ser. La realización del ser es experimentarse como Ser, como Sujeto de las experiencias cambiantes. En tanto nos aferramos a las formas que el Sujeto experimenta convertimos a las formas en nuestra identidad, dejando postergado al Sujeto, olvidado, abandonado, recluido en las formas. Y cuando las formas que hemos convertido en lo importante sucumben al cambio, sufrimos la pérdida sintiendo que somos nosotros los que morimos con ellas.
sábado, 31 de enero de 2015
Voluntad, Amor e Inteligencia
Es
una invitación a mirar, sentir, reconocer, querer, asumir y expresar en
el vivir cotidiano los atributos sin límite de que disponemos y somos: Voluntad, Amor e Inteligencia.
Nada hay en el universo que no esté conformado por estas tres cualidades o atributos: Voluntad, Amor e Inteligencia. En cada tradición, filosofía, religión o corriente pueden ser denominados de distintas formas, pero más allá de los nombres nos concierne a todos descubrir y reconocer que todo en la vida es Voluntad, Amor e Inteligencia.
Voluntad es la Energía misma, dotada de un Propósito. Cabe decir aún más, la Voluntad es la Energía; la Energía es el Propósito que se manifiesta en la Vida. La Vida, es pues, Voluntad. Tomar conciencia de la Vida en sus infinitas manifestaciones es conocer cuál es el propósito de nuestra propia vida, que es parte de la Vida misma. No hay distintas voluntades separadas, no hay distintas energías separadas, no hay propósitos separados, no hay vida separada. Este es un reconocimiento esencial que hemos de hacer en nosotros mismos. En tanto que sintamos que estamos separados, ello se traducirá en que creeremos que mi voluntad es independiente de la tuya y de la de los otros; que mi energía es distinta de la tuya y de la de los otros; que mi propósito en la vida es distinto del tuyo y del de los otros. Creeremos, en fin, que cada vida está separada de la del otro y de los otros.
Voluntad es la Energía misma, dotada de un Propósito. Cabe decir aún más, la Voluntad es la Energía; la Energía es el Propósito que se manifiesta en la Vida. La Vida, es pues, Voluntad. Tomar conciencia de la Vida en sus infinitas manifestaciones es conocer cuál es el propósito de nuestra propia vida, que es parte de la Vida misma. No hay distintas voluntades separadas, no hay distintas energías separadas, no hay propósitos separados, no hay vida separada. Este es un reconocimiento esencial que hemos de hacer en nosotros mismos. En tanto que sintamos que estamos separados, ello se traducirá en que creeremos que mi voluntad es independiente de la tuya y de la de los otros; que mi energía es distinta de la tuya y de la de los otros; que mi propósito en la vida es distinto del tuyo y del de los otros. Creeremos, en fin, que cada vida está separada de la del otro y de los otros.
miércoles, 21 de enero de 2015
Descubriendo la Identidad Esencial que Somos
Perspectiva 360 grados es una invitación a comprender la identidad
personal que creemos ser y a viajar en profundidad hasta descubrir la Identidad Esencial que Somos.
Esta invitación resume en sí todo el sentido de la existencia. La Vida es revelación. La revelación surge del reconocimiento. Nada hay fuera de la Vida. Toda ella es conciencia en innumerables grados. Vamos viajando de un grado a otro de conciencia. Todo es, pues, una toma de conciencia progresiva. Nuestro vivir nos presenta la oportunidad del ejercicio y desarrollo de nuestros talentos (grados de conciencia). Cada uno es regalado con aquello que exactamente precisa para continuar en el desarrollo y evolución de su conciencia individual. En este devenir pasamos de la conciencia fragmentada y dividida en la cual nosotros somos entidades independientes que luchamos por sobrevivir, a estados de conciencia en los que la unidad de todo lo existente va cobrando vida, primero en forma de lógico discernimiento, luego en forma de intuición, y finalmente en forma de evidencia plena. La unidad de la Vida es ley en el universo, donde nada es aparte de nada. Todo está en íntima relación, y a esa relación cuando es comprendida se le denomina Amor. El Amor es nexo de unión en esta relación interminable. A poco que miremos tenemos una necesidad vital que es la de compartir nuestros deseos, anhelos, gozos, realizaciones. Nada se completa sin el compartir de lo vivido.
Esta invitación resume en sí todo el sentido de la existencia. La Vida es revelación. La revelación surge del reconocimiento. Nada hay fuera de la Vida. Toda ella es conciencia en innumerables grados. Vamos viajando de un grado a otro de conciencia. Todo es, pues, una toma de conciencia progresiva. Nuestro vivir nos presenta la oportunidad del ejercicio y desarrollo de nuestros talentos (grados de conciencia). Cada uno es regalado con aquello que exactamente precisa para continuar en el desarrollo y evolución de su conciencia individual. En este devenir pasamos de la conciencia fragmentada y dividida en la cual nosotros somos entidades independientes que luchamos por sobrevivir, a estados de conciencia en los que la unidad de todo lo existente va cobrando vida, primero en forma de lógico discernimiento, luego en forma de intuición, y finalmente en forma de evidencia plena. La unidad de la Vida es ley en el universo, donde nada es aparte de nada. Todo está en íntima relación, y a esa relación cuando es comprendida se le denomina Amor. El Amor es nexo de unión en esta relación interminable. A poco que miremos tenemos una necesidad vital que es la de compartir nuestros deseos, anhelos, gozos, realizaciones. Nada se completa sin el compartir de lo vivido.
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miércoles, 14 de enero de 2015
Un guiño a nuestra intuición
Es un guiño a nuestra intuición
como instrumento de percepción, que
permite profundizar, ahondar, en el conocimiento de lo que Somos.
Si como sugeríamos en el post anterior, el error fundamental no es otro que desconocer nuestra naturaleza divina, nos encontramos ante un problema que se concreta en una toma progresiva de conciencia, y en última instancia en capacidad de percepción de la realidad. Tradicionalmente se nos educó en la pequeñez, en el pecado, en la culpa, en el reconocimiento de que la divinidad era algo aparte de nosotros. Hoy en día, a pesar de las múltiples batallas ganadas a los modos de pensar y sentir impuestos por la tradición, todavía existe un abismo entre el creer y la certeza. La creencia se manifiesta como un modo de adhesión que hasta cierto punto nos calma de nuestra soledad interior, del no saber, de la profundidad del misterio de la vida. Sin embargo, la certeza es un estado de conciencia que nace y se origina más allá de la creencia. La certeza, bien merece otro nombre, el de la fe, tan poco comprendida. La fe es ciertamente una fuerza del alma, y proviene y se manifiesta más allá de la mente en donde anidan las creencias. Hay que distinguir entre creencia y fe. Es preciso hacerlo.
Si como sugeríamos en el post anterior, el error fundamental no es otro que desconocer nuestra naturaleza divina, nos encontramos ante un problema que se concreta en una toma progresiva de conciencia, y en última instancia en capacidad de percepción de la realidad. Tradicionalmente se nos educó en la pequeñez, en el pecado, en la culpa, en el reconocimiento de que la divinidad era algo aparte de nosotros. Hoy en día, a pesar de las múltiples batallas ganadas a los modos de pensar y sentir impuestos por la tradición, todavía existe un abismo entre el creer y la certeza. La creencia se manifiesta como un modo de adhesión que hasta cierto punto nos calma de nuestra soledad interior, del no saber, de la profundidad del misterio de la vida. Sin embargo, la certeza es un estado de conciencia que nace y se origina más allá de la creencia. La certeza, bien merece otro nombre, el de la fe, tan poco comprendida. La fe es ciertamente una fuerza del alma, y proviene y se manifiesta más allá de la mente en donde anidan las creencias. Hay que distinguir entre creencia y fe. Es preciso hacerlo.
lunes, 22 de diciembre de 2014
Entendiendo el funcionamiento de la Vida
Es una
invitación a que cada uno pueda entender por sí mismo y en forma
experimental el funcionamiento de la Vida, de la evolución
y de las leyes que la rigen.
Señalábamos en
la última entrada que estamos todos embarcados en una misma aventura: llegar a
la comprensión plena del gran “Ser Amor” que contempla el universo. Cada
instante, cada situación son el regalo que la propia Vida nos entrega como
miguitas de un camino que Pulgarcito necesitará para un regreso sin pérdida.
Aunque pareciera infantil traer a colación al personaje de Pulgarcito, son
muchas veces las que ante la vida nos encontramos como si fuéramos niños perdidos,
pequeños, sin recursos, sin aliento, sin luz que oriente el sendero ni
esclarezca el porqué de este cuento. Reconocer la propia pequeñez podría
parecer un acto tan necesario como obligado. Sin embargo no es la pequeñez la
que nos define, es nuestra identidad escondida tras de la pequeñez o de la
grandeza, de la tristeza o de la alegría. Es esa identidad constante la que
agazapada espera confiada y serena tras cada situación, tras cada experiencia
regalada. La Vida es un regalo, una donación constante y cada uno por sí mismo
ha de entenderlo. Esta donación perpetua, no importe cómo se formule, es una de
las Leyes de la Vida.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
El sencillo arte de darse cuenta
Es una invitación a un sencillo darse cuenta de que todo cuanto pueda ser observado es posible hacerlo desde innumerables perspectivas, tantas como observadores seamos.
Nuestra pregunta más
reciente era / es ¿Acaso no tendría sentido emular el viajar de la Vida?
Veremos cómo mirando, hilando, mirando,
hilando, mirando conectaremos
preguntas con respuestas, "sin sentidos" con "sentidos". En el estadio de la
evolución que se caracteriza por preguntar, por inquirir, por la inconformidad
con lo que nos rodea, por un intento casi desesperado por comprender, resulta vital, -hago énfasis en el
término vital- el intuir la relación
existente entre el yo que experimenta y lo experimentado, entre el yo y el tu,
entre el yo y lo otro. Y digo bien intuir
y no reflexionar porque cada territorio de nuestro viaje es un lugar en la
conciencia, y en cada territorio funcionan leyes dispares, distintas. El ámbito
de lo llamado superior o espiritual no es accesible a la mente concreta. Y las razones que ordenan lo inferior
desde lo superior tampoco. El párvulo no está capacitado para entender el Plan
de estudios en manos de su Maestro.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Compartir y disfrutar de una Visión de la Vida integradora, unitaria, armónica
La
invitación es a compartir y disfrutar de una Visión de la Vida integradora, unitaria, armónica. La consecuencia natural de esta visión es la de dar muerte al conflicto, por muy
utópico que parezca.
Continuando
con nuestra invitación, se podrá observar que todos los post de los que nos
serviremos para este compartir unidos y explorar en forma afectuosa e
inteligente están o estarán (es lo mismo) entretejidos de un hilo dorado de
propósito, de intención, de voluntad. El Propósito que nos anima es la
comprensión de la Vida en un sentido amplio, fundamental, para lo cual
trazaremos una visión de lo particular, y viendo y mirando profundizar en lo
concreto a fin de descubrir Aquello lo
que lo anima.
Esta
tarea es común a toda persona no importa su aparente o transitorio rango o condición mundana ni su también aparentemente mayor erudición o
ignorancia. Aquí cabemos todos.
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