Es una invitación a respetar todos los puntos de vista, y a entender que el respeto además de necesario resulta, en última instancia, algo tan natural como ineludible.
Si en el último post nos
invitábamos a realizar un viaje al
Centro del Ser, a ser viajeros sin fronteras, ¿podríamos imaginar que cada
uno de nosotros se constituyera en una especie de agencia de viajes con
pretensiones y facultades para imponer al otro dónde viajar, cómo viajar, con
quién viajar y cuándo viajar? Locos estaríamos ¿verdad?. Pues quizás, si lo miramos con detenimiento, tengamos que
reconocer y asumir que algo locos sí que puede que lo estemos…
Cada uno debe ser el viajero consciente de su viaje. Para
ello hemos de mirar y ver que mi viaje
también transcurre por ti y que tu viaje transcurre por mi. Quizás al final del
viaje, del tuyo y del mío, del mío y del tuyo, todos entendamos que solo hubo un viaje.