Si
no me conformo ante mi sentimiento de carencia, de falta de plenitud, de falta
de respuestas, si está en mi naturaleza la demanda de una
felicidad, de una
inteligencia y de una
capacidad de hacer debo saber que
existe una solución porque no se puede sentir carencia de lo que no
se es.
Porque existe una solución existe una invitación a compartirla.
La invitación no es a que lo creas, es a que lo experimentes. Mientras tú creas que no es posible, lo que vivas será el resultado de tu creencia. Pero
tampoco has de cambiar tu no creencia por mi creencia o por la creencia del otro. Se trata de trascender lo que en cada momento podamos creer, y
se trata de trascender las expectativas de resultados que van ligados a las creencias que en cada momento tenemos. La creencia es y será siempre algo cambiante, pero
el que Siente no. La plenitud de Vida es algo mucho más sencillo que lo que nos propone la mente. No tiene que ver con el creer o no creer, más bien
tiene que ver con el Sentir y el Darse Cuenta de Quien Siente.
La actitud de abrirse a esta observación sin críticas previas, sin prejuicios, sin una estado condicionado por mis opiniones, esa actitud
es la que abre puertas y demuele muros por gruesos que éstos sean.