Bendiciones
La unidad es gozo. La unidad exige una visión, exige comprender las
leyes de la naturaleza, que pueden sintetizarse en una: El Amor. Cuando
se vive el amor se vive la unidad y el gozo inherente a cuanto existe en
el Universo. ¿Cuál es nuestro grado de projimidad, de proximidad a
cuanto existe? Somos una unidad. La unidad se percibe en función de la
perspectiva, del lugar desde el que se mira. La felicidad es algo
parcial, el gozo es el resultado de vivir la unidad que es armonía. Ver video La unidad es gozo
El amor es el sentido íntimo de unidad. Cuando el amor se asocia a la unidad adquiere su verdadera dimensión. Nada hay separado salvo en nuestra mente; es imprescindible mirar y ver esta ilusión. En la unidad de conciencia no hay conflicto. Es necesario diluir las fronteras y lindes que separan porque nada sobra en el Ser y todo es su plena y perfecta expresión. El amor es expansivo, la unidad es, no sólo se percibe, se Es. ¿Estamos seguros de que las líneas separan o unen? Aceptemos el reto, seamos la línea que une.
¿Cómo comprendemos aquello que vemos? Tenemos un foco en el centro de nuestra mente que podemos manejar a voluntad. Podemos mirar en profundidad, la visión se irá haciendo más completa, expansiva, comprensiva. El reconocimiento de cuanto existe nos permitirá conocer la energía y las formas que adopta, sus cualidades, la conciencia que alberga cada átomo. Comprenderemos las distintas unidades y sus relaciones en un juego infinito de grandeza con un Universo grandioso.
En las cosas sencillas y aparentemente triviales hay verdaderos tesoros. Hay que aprender a apreciar las cosas pequeñas, porque todo es una puerta abierta a un infinito de posibilidades: felicidad, sentido de plenitud, sentido de la Vida. Apreciar es dar valor. Si estamos atentos en lo más insospechado econtraremos una puerta a una realidad que es pura visión. Cada momento por pequeño que aparezca contiene todo el Universo. La Unidad abarca, comprende y abraza cada situación.
La bendición ha de ser una constante en nuestra vida. Cada instante es la Vida misma que se expresa en infinitas formas. Comprender la bendición es ser Vida, es la puerta a una comprensión más plena, más feliz, es puro gozo. La bendición es algo profundo, interno, un fruto del silencio. La bendición es un regalo que nos capacita para ser lo mejor de nosotros mismos.
La amistad es pura bendición, es donación incondicional. El amigo que lo es comparte, ofrece consejo, ayuda sin límite, está allí aunque no se le vea, presta para dar la mano, ayudándones a El amigo es el auténtico regalo de la Vida, porque es su mejor rostro.
Hemos de conocer los vehículos en los que nuestra conciencia habita. Hemos de saber que somos conciencia que se expresa a través de infinitas experiencias. No somos estos vehículos, los trascendemos. La Vida nos enseña que las experiencias y los vehículos de expresión son limitados, que hay algo eterno, sútil que intuimos. Hay que descubrir la intuición como herramienta de percepción de otros mundos o estados de conciencia que escapan, por ahora, del espectro de nuestra visión. Podemos escapar del conflicto. Podemos constatarlo, si sentimos una demanda interior. Podemos sintonizar esos mundos superiores a través del silencio. Ver video 06 Vislumbrando nuevas posibilidades de unidad
El mirar es algo esencial. No despreciemos lo más elemental, lo aparentemente insignificativo. Tenemos que ver el territorio en el que vivimos instalados y saber que podemos viajar más allá. Hay muchos lugares y estados de conciencia. Podemos salir de nuestros castillos y recorrer llanuras, valles, montañas que se escapan a la vista de la atalaya donde estamos instalados. Podemos relacionarnos en un nivel horizontal, el mundo que llamamos cotidiano, pero también podemos relacionarnos en un nivel vertical, desde nuestra esencia que permite la percepción de la unidad, donde tu y yo nos reconocemos como partes de una misma unidad, que a veces llamamos fraternidad.
Hemos de aprender a subir a nuestros estados superiores de conciencia. La atención es la herramienta primera y última.
Tenemos que aprender cuál es nuestro lugar en el mundo. Tenemos que mirar con atención y profundidad todo cuanto nos rodea, dentro y fuera de nosotros. No percibir con atención nos limita. Percibir con claridad nos lleva a un mundo de unidad en el que no hay conflictos, y si los hay se viven desde una completa armonía interior. El mundo ya no es el mundo, hemos traído el cielo a la tierra. Podemos elegir entre ser tierra, ser cielo, y también en ser el cielo en la tierra.
Quiero iniciar una serie de posts a los que acompañaré un pequeño video. Es como una nueva sección dentro del blog que titulo como "Caminos con Corazón". La idea es compartir experiencias de unidad, lo que percibo y lo que a mi entender merece ser compartido, y también las experiencias que vosotros me hagáis llegar a través de este blog, si así os place. El intento no tiene ninguna pretensión más que la del hecho mismo de comunicar y deslindar fronteras, fronteras de las que hablaremos largo y tendido hasta la comprensión de que quizás sean imaginarias...
Los dos primeros videos son una presentación, una más formal y otra más informal, simplemente para que veamos, que podrían hacerse muchos videos de muchas formas distintas, pero que qué bueno sería si siempre tuvieran cuando menos el intento de un compartir desde el Corazón, sin otra finalidad. Todos los videos serán muy caseros y sin adorno de ningún tipo. Ojala que os gusten, y si es así se abran nuevos diálogos internos, cada uno consigo mismo y entre todos, si ese fuere el caso.