Voluntad es la Energía misma, dotada de un Propósito. Cabe decir aún más, la Voluntad es la Energía; la Energía es el Propósito que se manifiesta en la Vida. La Vida, es pues, Voluntad. Tomar conciencia de la Vida en sus infinitas manifestaciones es conocer cuál es el propósito de nuestra propia vida, que es parte de la Vida misma. No hay distintas voluntades separadas, no hay distintas energías separadas, no hay propósitos separados, no hay vida separada. Este es un reconocimiento esencial que hemos de hacer en nosotros mismos. En tanto que sintamos que estamos separados, ello se traducirá en que creeremos que mi voluntad es independiente de la tuya y de la de los otros; que mi energía es distinta de la tuya y de la de los otros; que mi propósito en la vida es distinto del tuyo y del de los otros. Creeremos, en fin, que cada vida está separada de la del otro y de los otros.
Cuando hablamos del Amor en su acepción más profunda, refiriéndonos a este atributo del que todo está conformado, estamos hablando del sentido íntimo de unidad que correlaciona a todo y a todos en el universo. El verdadero Amor Es sin separación. Es incondicional porque abarca y compenetra todo cuanto existe. Es, de hecho, todo cuanto existe. Amar tiene que ver con el querer de la Voluntad, con el expresar en la manifestación el Propósito último de la Existencia, de la unidad de lo que ES. Amar es la unidad. Donde hay amor no hay separación entre quien observa y lo observado. Todo está compenetrado de la misma Energía, porque sólo hay una Energía que adopta infinitas formas, infinitos rostros. Descubrir el Amor es ser inclusivo porque el Amor todo lo abarca, nada queda fuera del Amor. Reconocer esta unidad esencial de todo lo que es manifestación en el universo es la revelación de que todo ES, y de que nosotros Somos sin separación ese Gran Ser que ES el Amor.
Somos el Própósito que ES y se manifiesta, el Propósito que es Amor y se expresa como Inteligencia, como Luz, como Verdad. Es la Inteligencia del Universo de la que nos nutrimos, porque somos Inteligencia. No hay inteligencias separadas. Hay Luz que se expresa en infinitos grados de conciencia, de manera que nuestros estados particulares de inteligencia denotan y expresan grados de Luz, de una gradual toma de conciencia. Sin embargo, Somos la Luz, lo cual no tiene que ver con que tengamos un grado de Luz, Somos la Luz y basta sintonizar y reconocer la Luz Esencial para poder mostrar en nosotros y en cuanto nos circunda un mayor grado de plenitud. Ser Luz, sin otra pretensión, es manifestar nuestro grado de Luz, que en forma de talentos tenemos cada uno. Comprender que todo es Luz es reconocer la Luz completa que abarca y compenetra al universo entero.
En la Voluntad, en el Amor y en la Inteligencia no hay separaciones. Es nuestra tarea mirar esta cuestión sin formulaciones mentales. Mirarlo con sinceridad es tan sólo dar la respuesta interior, natural, a una demanda de plenitud que sentimos. Si la necesidad es sincera se manifiesta en forma de demanda. Si tienes esa demanda solo hay un camino: mirar y ver, mirar y ver lo que es Voluntad, Amor e Inteligencia. Mirar eso que presentimos que es la Voluntad total, el Amor total y la Inteligencia total. Sentir eso que miramos, porque eso lo somos. Y porque lo somos hemos de reconocernos en Ello, lo que nos llevará a querer ser esa Voluntad, ese Amor, esa Inteligencia sin medidas, sin limitaciones. Sólo este mirar nos lleva al reconocer, y el reconocernos como Voluntad, Amor e Inteligencia nos lleva a darnos cuenta de es Ser inseparable, inescindible que se mutliplica, y así, asumir que somos el Todo en la parte, y que la parte que somos es el Todo. Este asumir da pie al expresar, esto es a la manifestación plena de la Voluntad, del Amor y de la Inteligencia como expresión de un Plan y un Ser que todo lo trasciende.
La invitación es una invitación total. Si entiendes que es esta invitación total, aquí tienes una mano, que es tu mano, aquí tienes una voluntad que es también tu voluntad porque sólo hay Voluntad; aquí tienes mi amor que es también el tuyo porque sólo hay Amor; aquí tienes mi inteligencia que es la tuya porque sólo hay Inteligencia. Descubrirlo de la mano es algo llevadero, que simplifica, que llena de afecto, de luz y de sentido el propio acto de descubrir, hasta llegar al punto de sentir que ya Todo Es, que ya Todo siempre fue, y que ya Todo siempre será.
Queda aquí mi voluntad, mi amor y mi inteligencia para, si quieres, darnos la mano... y así SER.
Sigue el hilo a "La Expansión de la Conciencia, el inicio de una nueva visión"
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